Solicita tu estudio energético
Rellena el formulario y, si la tienes a mano, adjunta tu factura. Te contactamos para explicarte las opciones.
Formulario completo
Rellena el formulario y, si la tienes a mano, adjunta tu factura. Te contactamos para explicarte las opciones.
Formulario completo
Inicio Particulares
Una vivienda no se resume en un precio por kWh. En el estudio separamos lo que pagas por tener potencia, lo que pagas por la energía y el nombre de quien te factura hoy.
La lectura
Es el máximo que puedes usar a la vez. Si está alta, se paga cada mes aunque la casa esté vacía por el día. Si está justa, el suministro puede quedarse corto cuando coinciden varios aparatos.
Es lo que la casa consume de verdad: noches, fines de semana y los aparatos que se encienden juntos. Sin esa cifra, comparar una tarifa con otra es adivinar.
En la mayoría de hogares aparece como 2.0TD. No es un extra de la comercializadora: es la parte regulada del acceso a la red. Sale en la factura y entra en la lectura.
El nombre de quien te factura hoy. Si el contrato ata permanencia, servicios añadidos o una penalización por baja, también salen en esa lectura.
El ritmo de casa
Luces, cocina y climatización no se encienden en el horario de un local. Esa coincidencia es la que dice si la potencia sobra o se queda corta. No se ve en un promedio del barrio.
Por eso pedimos la factura de la vivienda, y por eso la llamada la hace una persona. El formulario abre la conversación. No cierra un contrato.
Se mira con su potencia, su energía y su peaje. El precio del kWh, solo, no dice si el contrato de casa encaja.
Si la vivienda tiene gas, lleva su propia factura y sus propias condiciones. Una oferta que junta los dos recibos no se da por mejor solo porque venga empaquetada.
En el recibo
La potencia contratada es el máximo que la vivienda puede pedir a la red a la vez. Se paga cada mes, esté la casa llena o vacía por el día. Si está alta respecto al uso, ese fijo pesa aunque el consumo sea bajo. Si está justa, el suministro se queda corto cuando coinciden el horno, la vitrocerámica y la climatización.
La energía es lo que se consume de verdad, en kilovatios hora. En la mayoría de hogares el peaje es 2.0TD, desde junio de 2021. La energía de ese peaje se parte en tres periodos: punta, llano y valle. El mismo kWh no se lee igual en los tres.
En el total también entran el impuesto eléctrico, el IVA y, si el contador no es tuyo, el alquiler del equipo de medida. El contador es de la distribuidora. Esas líneas forman parte de lo que se paga y salen en la misma factura que la energía.
El CUPS identifica el punto de suministro. Empieza por ES y sirve para no confundir tu vivienda con otra cuando se habla del contrato. Al lado suelen estar el titular, la dirección y la comercializadora que factura hoy.
Si el contrato tiene permanencia, un servicio añadido o una penalización por irte antes de tiempo, también está en esa lectura. Cambiar de comercializadora no cambia el peaje ni el CUPS. Cambia quién factura y bajo qué condiciones.
Los tres periodos
En 2.0TD la energía se reparte así de lunes a viernes. El sábado, el domingo y los festivos nacionales son valle todo el día. Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla tienen su propio calendario, y la factura ya trae el reparto que corresponde a la vivienda.
De 10 a 14 y de 18 a 22. Es el tramo en el que la energía del peaje pesa más. Si la casa concentra cocina y climatización en esas horas, esos kWh son los que hay que mirar antes de hablar de otra tarifa.
De 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a medianoche. Queda entre la punta y el valle. Muchas casas empiezan el día aquí y vuelven a encenderse al cerrar la cocina de la noche.
De medianoche a las 8 entre semana, y todo el fin de semana y los festivos nacionales. Es el tramo más bajo del peaje. Pasar la lavadora o el lavavajillas a esas horas solo cuenta si la casa puede hacerlo de verdad.
El contrato
Es la tarifa regulada, para potencias de hasta 10 kW. La ofrecen las comercializadoras de referencia. El precio de la energía cambia cada hora, ligado al mercado mayorista. En la factura se ve ese nombre y que el precio no es un fijo cerrado para todo el año.
El precio lo pone el contrato con la comercializadora. Puede ser fijo, puede moverse con el mercado o puede cambiar según punta, llano y valle. La permanencia, si la hay, está en el mismo sitio. El estudio nombra cuál de los dos es el de tu recibo y lee las condiciones que ya están firmadas.
Es un descuento en la factura de hogares en situación de vulnerabilidad. Lo reconoce la administración. Suele ir ligado al precio voluntario y a una potencia de hasta 10 kW, además de la renta y la situación familiar. Si ya sale en tu recibo, ese descuento entra en la lectura. Quién puede pedirlo, y en qué porcentaje, lo fija la norma de cada momento.
Horno, vitrocerámica y calefacción en la misma hora se ven en el pico, no en la media del mes. Ese pico es el que dice si la potencia sobra o se queda corta. El consumo que sigue con la casa en silencio también está en el recibo. Nada de esto sustituye a tu factura: la llamada es para leer la tuya.
Es el máximo que la vivienda puede usar a la vez. Tiene un coste fijo en cada factura, se use o no. En 2.0TD esa potencia se parte en dos periodos. Ajustarla al uso real es parte de la lectura, no un trámite que demos por hecho.
Porque la energía del peaje 2.0TD está partida en punta, llano y valle. El contrato del mercado libre puede seguir ese reparto o poner un precio único. Las dos cosas se ven en el recibo, y las dos entran en el estudio.
Identifica el punto de suministro en la red. Con él se habla de tu vivienda y no de otra. Sale en la factura, junto al titular y la dirección.
Cada uno trae el suyo. El gas tiene sus condiciones y su permanencia. Una oferta que junta los dos se lee por separado, y solo se comenta junta si los dos encajan con la casa.
Lo reconoce la administración, con unos requisitos de renta, familia y contrato. Si ya está en la factura, lo tenemos en cuenta al leer el total. El porcentaje y quién puede solicitarlo dependen de la norma vigente.
La factura explicada y, si hay una opción entre las comercializadoras con las que colaboramos, las condiciones al lado del contrato que ya tienes. Decidir es el paso siguiente, y es tuyo.